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Domingo decolorando

el domingo se va decolorando de a poco entre las ramas castigadas de otoño se va entre los últimos sorbos de un mate que supo tener esplendor para volver envuelto de eternidad para tan sólo un suspiro.

Negro

Clavabas tu pulgar en mis costillas cuando te hacía una broma reias con todos los dientes y abrazabas como un padre tu imagen se va reconstruyendo a base de recuerdos fugaces que vienen desde adentro, donde todavía somos felices y nos reímos cómplices del otro.

VALENTINO

Te miro jugar con autitos, creando mundos en voz baja y los deditos, rapidos de reflejos, desatan la imaginación que ya no siento. Sonreís, aplaudís eufórico la exploración entre tu cuerpito y los juguetes mansos va llegando la noche y seguís creando en susurros hasta que detecto tu mirada de costadito y me doy cuenta que todo es una farsa, una torpe (pero ingeniosa) puesta en escena para no bañarte y así ceder al final del juego.

EN EL POTRERO SANTINO

En el potrero Santino se aleja, se va al arco mas allá porque sabe, intuye en su olfato de goleador de la vida que siempre hay que buscar el arco rival para encontrar la felicidad.

VALENTINO VE DINOSAURIOS

Valentino ve dinosaurios en las nubes ahi están, existen, juegan él y ellos a las escondidas a través de millones de años.

DE ROTA

No fue la derrota, fue que hayamos perdido tan inocentes, vul ner ables, i complet s, dilui d  o   s.

HACER RADIO

En el oeste, en el conurbano profundo se tejieron sueños de radio. El fútbol como motor de empuje y la felicidad de latir en un estudio, en un patio de juegos donde recuperar la magia perdida en la infancia, donde el juego siga siendo la esencia de todo lo importante que nos atraviesa, y donde principalmente poder encontrarnos con el otro y con nosotros mismos, hizo que naciera este viaje en compañía de afectos. Porque hacer radio es hacer algo para otro, que el corazón se arrastre en la voz hasta el micrófono y gane la libertad inmensa del éter hasta tantos lugares dónde ser bienvenidos. Porque sobran los motivos para no hacer nada de todo esto pero sin embargo hay uno solo, un único pretexto inequívoco que toma el control de cuanto hacemos en todas las vidas que empezamos una y otra vez que no es otra cosa que encontrarse en esa extraña y visceral sensación de felicidad, al sentirmos...