CUADERNOS
Miro los cuadernos en las librerías y los imagino llenos de poesía. Desbordados de palabras sueltas que simulan estar ordenadas. Hoja blanca, inmaculada de renglones que son barrotes para los versos, con letras de caligrafía dudosa, de puño apretado cuyo esfuerzo carga un alma herida y tinta negra para escribir lo que viene de la oscuridad de uno. De mi. Y que esas palabras vuelen desde el interior y se posen verticales, y que al ser leídas se produzca una reacción química que anticipe la emoción.
Y que alguien, quien sea, susurre esas palabras mias que aún no volaron a mis manos, recitados por alguien cualquiera, en un momento cualquiera, pero cuando más lo necesite.
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