Nombre

No te nombro porque ya te sueño, y tanto esfuerzo se derrumba cuando tropiezo en tu mirada. Hay espasmos, el aire entra y sale a su antojo, los labios se entorpecen llevándose por delante palabras ya ensayadas. Todo es un juego pero no una farsa, hay manos, es mucha la piel ahí afuera. Besos que cruzan una pantalla y un océano de sabor a soledad bailan en los rincones de una habitación de libre albedrío. No alcanza morder la ilusión para retenerla, es necesario una construcción metódica pero perfumada de caos y revolución para que se pueda plasmar en los territorios de la realidad. Todos mis planes se vienen abajo, culpo a tu sonrisa, que desde hace un tiempo, no hace más que patear los andamios de mi cordura. 

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