A la medianera

Que desde que me trepé a la medianera para verte, todo cambió. Las alturas nunca fueron lugares seguros para mi. No obstante me senté allá arriba y empezamos a hablar de cosas importantes. Salté a tus territorios, me invitaste a recorrerlos. A partir de ahí caminamos por un camino secreto con plantaciones prohibidas. A veces nos miramos de costado. El frente a frente nos cuesta porque irremediablemente nos perdemos. La piel se pone en juego en cada beso y en cada mirada furtiva entre la multitud. Hubo un brisho aquella tarde de historia, hubo algo que aún no maduró.
Y así andamos. A los tumbos, lejos de las miradas de elles tropezando con nuestros miedos y placeres.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Me gustaría que esto fuera un principio

Unx elige